Nadie quiso perderse ayer la primera sesión del Tribunal de las Aguas después de haberse convertido, apenas 24 horas antes, en Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La puerta de los Apóstoles de la Catedral de Valencia estaba abarrotada mucho antes de las 11 de la mañana (el consejo se celebra los jueves al mediodía) y, conforme avanzaban los minutos, el público invadía más de la mitad de la plaza de la Virgen.